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miércoles, 29 de junio de 2016

Daiana B. Caravallo


La primera vez que se vieron las caras, fue cuando Winnie tenia catorce años, jamas olvidaría esa noche en la que su padre se sentó junto a ella y le contó que ,por fin, después de dos años de la muerte de su hermosa y cariñosa madre, ella iba a conocer a la otra mujer que había robado su corazón. 
La mujer que, como le dijo su papá, tenia un hijo de dieciocho años. 
La primera vez que la vio. 
Jamas iba a olvidar ese momento, no porque hubiera sido lindo, sino porque era todo lo contrario a eso. 
Dominic no podía creer cuando su madre le pidió, por favor, que valla con ella a conocer a su, como su madre le dijo “Nuevo amor” de solo pensar en cualquier hombre con su mamá, y que por si fuera poco no fuera su padre, lo enfurecía a mas no poder.
¡Diablos! Él era un adulto y tendría que entender las razones de la separación de sus padres, pero demonios, se negaba a pensar que no había esperanzas para ellos. 
La primera vez que Winnie vio a su “Hermanastro” Dominic se enamoro. Literalmente. 
No podía creer la belleza que estaba contemplando, simplemente era increíble. 
Dominic no podía entender como esa chiquilla no lo dejaba ni respirar, es que, ni ir al baño tranquilo podía en esa casa de locos. 
Lo atosigaba, perseguía y manipulaba, de alguna manera ella siempre lograba mirarlo con esos faroles azules y lograba lo que quería con él. 
Pero no todo es perfecto. 
Problemas. 
Los problemas están en todas partes y para ellos existían muchas razones para que Dom quisiera tenerla lejos. 
Él era mayor y ella menor. 
Sus padres no lo permitirán, ni en un millón de años . 
Y lo mas importante. 
Dominic se iría en dos meses, tenia que regresar con su prometida...

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